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En el universo del alto rendimiento, el apellido Manthey se ha convertido en sinónimo de la máxima optimización para un Porsche.
Más allá de la estética, el «Kit Manthey» representa la transferencia directa de tecnología de competición a los vehículos de producción. Pero para entender por qué Porsche Tequipment confía sus modelos más radicales (GT) a un preparador externo, hay que analizar la cronología de una alianza forjada en el asfalto.
La historia comienza con Olaf Manthey, un piloto nacido en Bonn en 1955, conocido por su obsesión técnica, famoso por calentar neumáticos en tramos de subida cuando nadie más lo hacía. Tras retirarse del volante en 1993, fundó Manthey Racing en 1996 con un objetivo claro: dominar la Porsche Carrera Cup.
El ascenso fue meteórico. En su temporada de debut en la Porsche Supercup ya logró un cuarto puesto, y entre 1997 y 2000, el equipo arrasó consiguiendo cuatro campeonatos consecutivos con el piloto Patrick Huisman. Sin embargo, la consolidación definitiva llegó en la resistencia:
El crecimiento fue tal que pasaron de un taller con tres empleados y siete elevadores en 2000, a una sede en Meuspath (pegada a Nürburgring) con más de 200 especialistas a día de hoy.

El punto de inflexión que convierte a Manthey en parte del ADN de la marca ocurre en 2013. Tras fusionarse con Raeder Motorsport, Porsche AG adquirió el 51% de las acciones del equipo.
A partir de este momento, Manthey Racing dejó de ser solo un equipo cliente para convertirse en la estructura oficial de Porsche en el Campeonato del Mundo de Resistencia (WEC) en la categoría GTE-Pro, logrando hitos como el doblete en Le Mans en la primera temporada y barriendo con todos los títulos de su categoría en 2018.
La colaboración entre el Centro de Desarrollo de Weissach y los ingenieros de Meuspath dio lugar a los Kits Performance Manthey. Estos paquetes no modifican el motor, sino que radicalizan la aerodinámica, frenos y chasis para bajar tiempos en circuito. La prueba de fuego fue en 2021, cuando un 911 GT2 RS con el kit marcó un récord de 6:43.300 en el Nordschleife.
Una instalación oficial no solo mantiene la garantía Porsche, sino que asegura que la estructura, la aerodinámica y la seguridad del vehículo se mantengan en los parámetros originales.
Además, cada intervención queda registrada en su historial, un elemento clave para conservar el valor de su vehículo a largo plazo.
La última iteración del kit para el actual 911 GT3 RS lleva la carga aerodinámica a niveles de competición pura. Las modificaciones clave incluyen:
El Kit Manthey no es una simple mejora estética; es una calibración de ingeniería validada en Nürburgring. Estos componentes, que incluyen desde latiguillos de freno metálicos hasta pastillas de competición para frenos cerámicos (PCCB) , están disponibles para su instalación manteniendo la garantía oficial a través de los Centros Porsche.
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